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Festivales de Cine



En esta ocasión, más que ahondar en el desarrollo del tema, tal cual suelo hacerlo en otros tipos de análisis, el propósito básicamente se centra en clarificar muchas dudas que surgen en torno a los festivales de cine, en algunas ocasiones, por ejemplo, la gente suele creer que los Oscar o los Goya, por mencionar algunos, son una especie de festivales de cine, pero no, un festival de cine conlleva la exhibición de realizaciones cinematográficas y posteriormente la premiación de las mismas, mientras que los antes citados son meramente ceremonias de premiación, incluso alguna de ellas como los Oscar, en la que se consideran para los premios regulares películas de habla inglesa, y cualquiera que no cumpla con ello es solamente premiable bajo la categoría de Película Extranjera.

Los festivales de cine son más amplios e incluyentes, para los amantes de cine, cuentan incluso con mayor criterio, mejor reputación y son una especie de garantía de que las películas exhibidas en los mismos son, generalmente, de una calidad considerable. Sin embargo, es importante aclarar que recientemente los festivales han ido poco a poco convirtiéndose en vitrinas para muchas obras aún no distribuidas, son centros de negocio y puntos de contacto, para hacer “networking” entre personas que participan de la industria.

¿Tipos de festivales? Pues hay muchos y se pueden clasificar de diversas formas, básicamente para que exista un festival basta con que nazca alguna idea tal como centrarse en determinado género de cine, por mencionar algún ejemplo, aunque es casi unánime la aceptación de que los festivales internacionales son los más reconocidos, precisamente por su carácter internacional y por ende por aceptar producciones globales, de todo tipo. Pero más adelante retornaremos sobre los tipos de festivales de cine que existen.

Ahora bien, tal como lo destacan en la página filmicas.com, para participar en un festival de cine, es normal que los directores envíen sus películas a un comité que está encargado de determinar cuáles serán las películas que se exhibirán en determinado festival. En algunos casos, es la propia organización del festival la que se encarga de invitar a los directores a mostrar sus producciones en el festival. En el caso de los festivales que tienen competencia, este mismo comité es el encargado de determinar cuáles películas competirán por los premios y cuáles serán simplemente exhibidas al público. La mayoría de los festivales cobran una suma de dinero para permitir que una película seleccionada pueda participar del festival (la cantidad cobrada varía de festival en festival y está directamente relacionada con la relevancia del mismo). Los festivales más importantes cobran una mayor cantidad que los menos reconocidos, lo cual limita la participación de ciertas películas en determinados festivales: no todas las producciones tienen el presupuesto para participar en los festivales más reconocidos, sin importar la calidad de la misma.

Una vez determinada la lista de películas que participarán de un festival, esta se anuncia con algunas semanas de anticipación con el fin de lograr crear la mayor expectativa posible y atraer al público y la prensa.. Por eso, es útil conseguir algún título importante, la premiere mundial (o al menos regional o nacional) de la más reciente producción de un reconocido director, o alguna película que esté dando mucho de que hablar entre  los críticos o la prensa especializada, algún film protagonizado por un reconocido director o incluso al debut directoral de algún famoso músico o actor: todo lo que sea necesario para que el festival aparezca en los titulares de la prensa.

En fin, para tener un mejor entendimiento de las características de cada uno de los tipos de festivales de cine, podríamos hacer algunas clasificaciones, en lo personal, prefiero definir un primer nivel en la tipología de los festivales, y esta es según el alcance:
  •  Festivales Internacionales
  •  Festivales Regionales
  •  Festivales Nacionales
Festivales Internacionales de Cine: estos son básicamente los catalogados como festivales categoría A y son reconocidos por la FIAPF (Fédération Internationale des Associations de Producteurs de Films, en español  Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos). Al año 2013 se habían reconocido 51 festivales de cine a nivel global y hay 23 Asociaciones miembros de la FIAPF, todos ellos de los países con mayor producción cinematográfica a nivel mundial.

Festivales Regionales de Cine: en estos festivales, tal y como lo dice su título, se lleva a cabo la exhibición de producciones con orígenes geográficos delimitados a algunas regiones, por ejemplo festivales de cine europeo, asiático, latinoamericano, por mencionar algunos.

Festivales Nacionales de Cine: este tercer tipo de festival delimita aún más la exhibición de películas y son exclusivos para las realizaciones que se han llevado a cabo dentro de algún país en específico, por ejemplo festivales de cine francés, cine indio o cine alemán, por mencionar algunos ejemplos.

Ahora bien, no todos los festivales dentro de alguna de estas tres categorías son similares, si no que existen algunas subcategorías que permiten, permitanme ejemplificarlo de esta forma, ponerle un apellido a un festival, y las tres subcategorías son:
  •  Naturaleza del Cine
  •  Lengua o Nacionalidad
  •  Temática o Género

Naturaleza del Cine:  en esta subcategoría podríamos destacar como origen, por ejemplo, al cine independiente, al cine comercial, entre otros, y esto permite colocar el apellido al festival, de esta forma encontraremos: Festivales Internacionales de Cine Independiente, por mencionar un caso.

Lengua o Nacionalidad: esta subcategoría surge cuando el festival delimita sus producciones a exhibir por algún idioma en particular, así encontraremos Festivales Latinoamericanos de Cine en Español o Festivales Internacional de Cine Francés, por mencionar dos ejemplos.

Temática o Género: esta última subcategoría es quizás la que genera más “apellidos” a los festivales y es así como encontramos festivales de cine terror, cine fantástico, cine animado, cine de culto, y un sinfín más de calificativos.

Bajo estas consideraciones, podríamos considerar los siguientes como los festivales de cine más destacados del mundo:

 1. Festival Internacional de Cine de Cannes: El festival de cine de Cannes, celebrado desde 1946, se ha convertido lentamente en el mayor exponente del cine mundial, con dosis adecuadas de glamour, exposición mediática, cine de autor y proyección internacional. Cada año en Cannes se dan cita no sólo los realizadores de las películas participantes en secciones como la Competencia Oficial, Un Certain Regard o la Quincena de Realizadores, sino también personas de todo el mundo tratando de buscar distribuidores y compradores para sus películas. El principal premio otorgado en este festival es la Palma de Oro.

2. Berlinale o Festival Internacional de Cine de Berlín: se ha enfocado en producciones de bajo perfil, dando cabida a películas independientes y nuevos autores alrededor del mundo. Aun con este enfoque el festival de Berlín también cuenta con la participación de algunos de los grandes directores a nivel mundial. Estas características han permitido que películas como la peruana “La Teta Asustada” y la libanesa “Honey” estén al mismo nivel que producciones de mayor perfil como “Spirited Away” de Hayao MIyasaki y “A Separation” de Asghar Farhadi. El principal premio otorgado en este festival es el Oso de Oro.

3. Festival Internacional de Cine de Venecia: creado en 1932 como parte de la Biennale di Venezia, este festival se ha convertido en una de las vitrinas más importantes del cine mundial. A lo largo de su historia este festival ha servido de puerta de entrada a occidente de muchas producciones asiáticas y para muchos conocedores las victoria de “Rashamon” en 1952 y “Aparajito” en 1956 elevaron el perfil cine japonés e indio, respectivamente. Por otro lado este festival también ha servido de punto de partida para muchas producciones con aspiraciones de figurar en la temporada de premios cinematográficos. El principal premio otorgado en este festival es el León de Oro.

4. Festival Internacional de Cine de Toronto: Conocido en sus inicios como el “festival de festivales”, el Festival Internacional de Cine de Toronto es hoy en día uno de los más grandes e importantes del mundo. Cada año este festival reúne a las producciones más importantes del circuito internacional, entre las que se cuentan aquellas películas que participaron en los festivales de  Cannes, Venecia y Berlín. Sin embargo, en Toronto, a diferencia de ese trío, puede asistir todo el público a la presentación de las películas y cada año se esperan cerca de 500.000 asistentes. También a diferencia de otros festivales tradicionales, Toronto no cuenta con una competencia oficial y el galardón más importante es votado por el público asistente, por lo que se respira un ambiente más tranquilo y menos competitivo que en otros festivales. Por otro lado, Toronto también se ha convertido en la plataforma favorita de Hollywood para lanzar sus producciones, y en el trampolín ideal para las películas que buscan éxito en la temporada de premios a final de año.

5. Festival Internacional de Cine de San Sebastián: es el festival más importante de España y de los países hispanohablantes, San Sebastián aglutina a algunas de las mejores películas que han pasado por otros festivales de talla mayor y alberga estrenos mundiales de películas de todo el mundo, pero sobre todo de España y América Latina. El principal premio otorgado en este festival es la Concha de Oro.

6. Festival de Cine de Sundance: el actor Robert Redford creó el festival de cine de Sundance como un lugar para impulsar el cine independiente estadounidense; desde entonces este festival se ha convertido en uno de los más grandes e importantes de ese país. Hoy en día Sundance es una parada obligada en el calendario cinematográfico mundial, en el que los ojos de los expertos están atentos a quien será el próximo director en unirse a nombres como Kevin Smith, Robert Rodríguez, David O. Russell y Darren Aronofsky como los grandes directores en iniciar su camino al éxito en este festival. El principal premio otorgado en este festival es el Grand Jury Prize.

7. Festival de Cine de Mar del Plata: entre todos los festivales de cine que se realizan en Latinoamérica, el de Mar del Plata tiene un lugar privilegiado. No es solo uno de los más antiguos del continente, sino también el de mayor perfil internacional. A pesar de varias interrupciones debido a la situación política de Argentina, el festival ha logrado mantener su estatus, mezclando en su selección producciones argentinas, latinoamericas e internacionales.

8. Festival Internacional de Cine de Shanghai: desde 1993 es el principal festival de cine en Asia. El Festival ha ganado su prestigio al exhibir ante el mundo una feria de cine multicultural, incluye secciones de la selección oficial, homenaje a maestros, China View, aldea global y Spectrum. Las películas presentadas en esta sección se encuentran diversificadas en estilo y es una oportunidad para informar al público y a los medios de comunicación sobre lo último en el cine mundial.  El principal premio otorgado en este festival es el Jin Jue (Cáliz de Oro).

9. Telluride: Enclavado en una pequeña ciudad de los Four Corners (la región desértica en la que coinciden las fronteras de Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona), este certamen presume de estar pensado por cinéfilos, para cinéfilos. Además de una convocatoria abierta (cualquiera puede mandar su película sin restricciones de duración o presupuesto), Telluride otorga un premio poco conocido, pero muy prestigioso: el Medallón de Plata, que reciben cineastas y actores consagrados como homenaje a toda su carrera. Entre sus ganadores se cuentan Francis Ford Coppola, Penélope Cruz, David Lynch y Meryl Streep.

10. Festival Internacional de Cine de El Cairo: después de una visita al Festival Internacional de Cine de Berlín, el fallecido escritor-crítico de Kamal El Mallakh y un grupo de críticos de cine con ideas afines se proponen desarrollar un festival de clase mundial en Egipto, teniendo en cuenta que el país todavía estaba en la cresta de la edad dorada de su cine y que su formidable industria del cine era la más grande en el mundo árabe. El Festival Internacional de Cine de El Cairo se inició en 1976, siendo el primero en todo el Medio Oriente, ofreciendo alrededor de 100 películas de 33 países, con 14 películas de 14 países en competencia.

Adicionalmente, hay otros festivales de cine temáticos que valen la pena ser destacados:

Festival de Cine de Sitges: ofrece cada año al público lo mejor de la producción internacional en cinematografía fantástica y de terror. Además, acostumbra a programar homenajes, retrospectivas y sesiones especiales. En las últimas ediciones han asistido más de 50.000 espectadores que, además de poder asistir a las proyecciones cinematográficas, pueden asistir a exposiciones y conferencias.

Festival International du Film d'Amour de Mons: estamos ante un certamen dedicado al amor en todas sus formas. Porque en el Festival de Mons, como indica su nombre, sólo se proyectan películas relacionadas con los sentimientos, las parejas, la intimidad y todas esas cosas. 

Festival de Cine de Annecy: Obviando las películas de estudios “gigantes” como Disney, Pixar y Dreamworks (que hacen screenings por fuera de competencia), en Annecy van a parar las producciones animadas de todo el mundo que buscan reconocimiento internacional. En Annecy se dan cita tanto cortos como largometrajes de todas las técnicas de animación, se generan discusiones sobre los contenidos y las técnicas, y las películas encuentran distribuidores y compradores interesados. En Annecy encontraron éxito temprano películas que después saltarían a una fama internacional como “Fantastic Mr. Fox”, “Coraline”, “Mary and Max” y el cortometraje ganador del Oscar “The Lost Thing”.

Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam: Puede que para la mayoría de los espectadores el Festival Internacional de Cine Documental de Amsterdam (IDFA) sea totalmente desconocido, pero para las personas dedicadas a este tipo de cine es el evento más importante del calendario cinematográfico. Desde sus inicios en 1988, se ha convertido en el mercado más grande de cine documental a nivel mundial, con cientos de documentalistas buscando mercado para sus producciones.

Festival de Cine Cinemad: es un festival de cine independiente y de culto, este festival cuenta con un Festival Internacional de Cortometrajes con premio económico para los ganadores, además de permitirles exhibir sus obras en Cinemad.

Una inagotable cantidad de festivales de cine, de alta calidad y otros un poco más cuestionados, se hallan en el mundo y cada uno con una oferta distinta, en esta entrega no podría o sería tedioso mencionar cada uno de ellos, así que se ha pretendido cumplir con informar acerca de los más destacados y pues claro, logrando dejar un panorama más claro respecto al tema.


Parte de la información de este artículo fue tomada de filmicas.com.

Los Clichés en el Cine




El término cliché (tomado del idioma francés en el cual se refiere a un estereotipo o tipo de imprenta) se refiere a una frase, expresión, acción, o idea, que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora.

A continuación se muestra una compilación llevada a cabo por el crítico de cine Roger Ebert, de los más representativos clichés del cine:

  • Regla de Inmunidad a la Cascada: Siempre que un héroe en huida se tira por una cascada gigante, el villano presume que ha muerto. Pero el héroe siempre sobrevive.
  • Regla de Vindicación del Ermitaño: Siempre que el futuro del mundo está en juego, el gobierno recurre al científico solitario cuyas ideas y teorías habían sido rechazadas por ser absurdas, pero que ahora son la última esperanza para salvar a la humanidad.
  • Regla de Absorción Humana por Autobús: Siempre que un personaje mira a alguien en el otro lado de la calle, si un autobús pasa entremedio, el otro personaje desaparecerá.
  • “Dime dónde estás y yo te busco“: Frase que le hace obvio a todo el mundo, menos al héroe, que su amigo/supervisor se ha ido de parte de los villanos.
  • ¿Explosión? Ah, esa explosión: Para demostrar que es rudo o cínico, un personaje caminará hacia la cámara mientras ocurre una gran explosión en el fondo. El personaje ni siquiera parpadea
  • Síndrome del Asesino Archivista: Siempre que un detective entra al apartamento de un asesino en serie, encontrará una pared repleta de fotos y recortes de periódicos de las víctimas.
  • Peleas en Barras: Siempre que comienza una pelea en una barra, TODO el mundo en el lugar comienza a pelear unos con otros, espontáneamente y si razón.
  • Muestra Automática de Chaleco: Cualquier personaje que ha sobrevivido misteriosamente un disparo directo inmediatamente se desabotonará su camisa para revelar que tenía puesto un chaleco antibalas.
  • Demostración de Credenciales del Villano: En cualquier película donde un villano es bien pero bien malo, y su maldad trasciende la del villano tradicional, él establece este hecho muy temprano en la película, matando a sangre fría a uno de sus propios secuaces.
  • Beverly Hills, $9.021.000: Ninguno de los personajes principales en una comedia romántica es pobre. De hecho, casi siempre son muy afluentes.
  • El Gran Perro Mojado: Un perro mojado sólo se sacudirá para secarse si está al lado de un personaje bien vestido.
  • La Limpieza es Sexy: Los personajes femeninos nunca se bañan a menos que haya una conexión con sexo, violencia o lesbianismo implícito.
  • Teclado Frenético: En cualquier película donde hay computadoras, el usuario la opera escribiendo frenética e incongruentemente en el teclado, ignorando el mouse y la interfaz gráfica.
  • El Crimen a Veces Paga: Los villanos que eclipsan a los héroes resucitan en las secuelas como tipos buenos. Ver “Rambo” y “Terminator”.
  • Predeterminados Étnicos: Todos los asiáticos saben karate. Todos los latinos bailan salsa. Cualquier ruso está relacionado con un ex agente de la KGB que ahora trabaja para la mafia rusa.
  • Regla de la Corporación Malvada: Siempre que un héroe descubre el plan de una corporación malvada de arriesgar la salud pública por pura avaricia, la corporación cuenta con su propio equipo de asesinos profesionales y flota de sedanes negros para perseguir al héroe.
  • Voz Femenina de la Destrucción: Si se activa la función de autodestrucción en una base o nave espacial, la cuenta regresiva siempre la anuncia una voz de mujer.
  • Síndrome del Castillo de Arena Frank Lloyd: Todos los castillos de arena en las películas, especialmente aquellos que construyen los niños, parece que fueron diseñados por un equipo especializado de arquitectos, diseñadores y artesanos.
  • Escena del Carrito de Frutas: Todas las persecuciones automovilísticas incluyen una escena donde se vuelca o se destruye un carrito de frutas.
  • Síndrome del Abrazo Inútil: Si es la mañana siguiente y hay una persona durmiendo, esa persona estirará su brazo como para abrazar a la persona a su lado, pero siempre encontrará un espacio vacío pues la otra persona se ha levantado o se ha ido.
  • Dame tu Feedback: Siempre que un orador reacio o sin experiencia se para frente a un micrófono, se escucha retroalimentación.
  • Tipo malo-bueno: Este es el villano que podemos apoyar sólo porque este es su último “trabajo”, y luego de éste se retirará o establecerá el restaurante de sus sueños.
  • Antenas Humanas: Personajes que tienen la increíble habilidad de encender la TV en el momento preciso que el noticiero está reportando sobre algo relacionado a ellos.
  • Héroe Justo a Tiempo: El Villano arrincona a la víctima y apunta su arma. Se escucha un disparo. El villano sonríe irónicamente y cae muerto al piso. La audiencia se da cuenta que la víctima sigue viva. Alguien le disparó al villano por la espalda, ¿pero quién? La cámara enfoca al que disparó, una persona no violenta que no se supone que estuviera en la escena y que nunca ha disparado un arma anteriormente. Y todavía está apuntando el arma con manos temblorosas.
  • Inevitable: Cuando un personaje dice que definitiva, absoluta e irrevocablemente NO va a hacer algo, en la próxima escena aparece haciéndolo.
  • Efecto Leno: La película nos asegura que un evento recibió atención nacional cuando aparece Jay Leno haciendo un chiste al respecto en su programa.
  • Artefacto de Carga: Todos los templos antiguos tienen un tesoro en el mismo centro. Cuando se remueve este tesoro, el templo colapsa.
  • Principio del Amor/Odio: Cualquier hombre y mujer, ambos atractivos, que se odian al principio de una película se enamorarán al final.
  • Regla de la Secretaria: En cualquier escena donde un personaje irrumpe en la oficina de otro, la secretaria le advierte que no puede entrar. El personaje no hace caso y entra comoquiera, mientras la secretaria trata de detenerlo en vano.
  • ¡Chiiing!: Siempre que vemos un cuchillo con una navaja grande y brillante, escuchamos el sonido de roce de metal con metal, aunque el cuchillo no toque nada. También ocurre con las espadas.
  • La Sorpresa del Botiquín: En todas las cintas de suspenso, la víctima aparece buscando algo dentro de un botiquín con espejo. Cuando cierra el botiquín se ve en el espejo que el asesino está parado detrás de la víctima, donde antes no había nadie.
  • La Caminata: Un grupo de héroes camina al unísono y con determinación hacia su misión. Esta escena siempre se muestra en cámara lenta y con una música solemne.
  • Tres Palabras Sencillas: Cuando alguien dice: “nunca lo he visto antes en mi vida”, las últimas tres palabras garantizan que está mintiendo.
  • Regla de No Callar: En las películas, la frase “que hable ahora o calle para siempre” sólo aparecerá en una boda específicamente cuando alguien interrumpirá la ceremonia.
  • Anti-Anti seguro contra robo de automóvil: Cualquier actor puede encender un automóvil sacando dos cables fácilmente accesibles bajo la consola y juntándolos. Esto no solo sirve para arrancar el motor sino también para desbloquear el mecanismo tranca volante.
  • Despierto y listo para el susto: Cuando un personaje toca a otro para confirmar su muerte, la persona inmóvil inevitablemente despierta y lo agarra acompañado por una ominosa nota musical.
  • Fenómeno del pasajero condenado: Si el héroe viaja acompañado de dos o más personas en un avión que está por estrellarse, el personaje menos conocido está condenado a muerte.
  • Regla para la desactivacion de explosivos: Ninguna bomba puede ser desactivada si le faltan más de diez segundos para explotar.
  • Ley de Bartlett: Siempre que un personaje recita algo de memoria a otro, la segunda persona conoce el resto del texto y lo termina y/o le dice el autor y el origen. Pueden ser sonetos de Shakespeare, de algún poeta menos destacado o incluso un verso bíblico, sobre el cual el interlocutor siempre conocerá a cual libro y capítulo pertenece.
  • En un film policíaco o de contenidos científicos o médicos: el trabajo del héroe detective brillante o de un genio de la medicina será siempre entorpecido por un supervisor semi retrasado mental.



Los Géneros Cinematográficos


En un previo artículo había tratado el tema del Surgimiento de los Géneros Cinematográficos, en el mismo había concluido que hoy en día nos es posible distinguir géneros cinematográficos con base en diversos criterios, por su estilo (dramas, comedias, acción, aventura, terror, suspenso, ciencia ficción, musicales, fantasía, documentales) por su audiencia (infantiles, juveniles, familiares, adultos), por su formato (animados, imágenes reales) o por su ambientación (históricas, policiacas, bélicas, western). Pues en esta ocasión ampliaré el mismo, enfatizándome en características inherentes a cada uno de los estos géneros y las diferentes clasificaciones que podemos llevar a cabo.

Ahora bien, empecemos por definir el género cinematográfico que es el tema general de una película que sirve para su clasificación.

Los géneros cinematográficos, como los géneros de otros campos artísticos, tienen su primer origen en la cultura clásica. Los dos géneros mayores griegos: comedia y tragedia; uno de estilo ligero, tema aparentemente superficial y final feliz, y el otro afectado, profundo y de triste desenlace. Estos géneros se fueron diversificando en el teatro, y los primeros largometrajes los intentaron imitar. Sin embargo las posibilidades del cine lo desmarcaron completamente de los géneros tradicionales creando nuevos géneros caracterizados por la escasa complejidad de su regulación.

Los géneros cinematográficos se clasifican según los elementos comunes de las películas que abarquen, originalmente según sus aspectos formales (ritmo, estilo o tono y, sobre todo, el sentimiento que busquen provocar en el espectador, ajuste). Alternativamente, los géneros cinematográficos se definen por su ambientación o por su formato. Los géneros siguientes son a menudo concretados para formar subgéneros, y también pueden ser combinados para formar géneros híbridos.

Actualmente no existe un consenso en cuanto a géneros cinematográficos se refiere sin embargo procederemos a hacer la siguiente clasificación para facilitar el desarrollo de este artículo:



Tal y como observamos en el cuadro anterior existen diversos criterios y una gran cantidad de categorías para clasificar las películas dentro de uno o varios géneros, ya que los mismos no son exclusivos y por ende permiten que una película pueda clasificarse o situarse bajo varios criterios, por ejemplo la película The General (1926) de Clyde Bruckman y Buster Keaton podríamos categorizarla como una producción de comedia familiar de cine mudo. O más recientemente The Hunger Games (2012) de Gary Ross podría clasificarse como una adaptación del género distópico y ciencia ficción, adulto-juvenil, futurista en 2D.

Por otra parte, cada uno de estos géneros da licencia para crear otra serie de clasificaciones, a las cuáles comúnmente llamamos subgéneros y que permiten por ejemplo dentro del género del cine terror hacer distinciones tales como gore, slashers, cine de zombies, entre otras.

Dentro de la infinidad de subgéneros que podríamos definir, algunos de los más conocidos son los siguientes
 Conforme avanzamos en las definiciones de los distintos géneros y subgéneros notamos que cada vez se nos complica más definir cuál es nuestro tipo de género favorito y que decir por ejemplo que nos gusta el cine de drama, en realidad nos da una idea muy vaga de lo que realmente nos gusta, habría que agregarle apellidos a la clasificación tales como “me gusta el cine independiente, dramático, contemporáneo, familiar, etc…”.

En fin, el propósito final de este artículo no es hacernos la vida difícil ni hacernos caer en formalismos al hablar de cine, sino que tengamos al menos una idea de qué hablan quienes nos rodean cuando mencionan algunos de estos términos y por qué no, poder definir mejor e interpretar las películas que cotidianamente vemos.

En adelante iré paso a paso a través de cada uno de los géneros y subgéneros antes citados, esbozando sus principales características y cualidades y, a su vez, me tomaré la libertad de hacer una recomendación para cada uno de ellos, que les permita ilustrar de mejor manera lo que les iré planteando.

Géneros por Estilo o Tono

Acción

Por lo general incluyen altas dosis de adrenalina y energía, con muchas acrobacias físicas y persecuciones, posiblemente con rescates, batallas, peleas, fugas, crisis destructivas (inundaciones, explosiones, catástrofes naturales, incendios, etc.), movimiento sin parar, ritmo espectacular, aventurero, a menudo con un personaje bueno que es el héroe o heroína de la película luchando contra los “chicos malos”.
Recomendación: The Rock (1996) de Michael Bay.

Aventura

Suelen ser historias interesantes, con nuevas experiencias o lugares exóticos, a menudo muy similares a las películas de acción. Pueden incluir espadachines tradicionales, espectáculos históricos (similar al género de la película épica), búsquedas o expediciones de continentes perdidos, acción en la selva o el desierto, epopeyas, cazas del tesoro.
Recomendación: Hugo (2011) de Martin Scorsese.

Catástrofe

Tienen como tema principal una catástrofe en curso o inminente para la raza humana; por ejemplo grandes incendios, terremotos, naufragios o una hipotética colisión de un asteroide contra la Tierra. Por lo general, traen consigo un amplio reparto de actores y múltiples líneas argumentales, y se centran en los intentos de los personajes de evitar, escapar o resistir las consecuencias de la catástrofe. Un personaje principal, varios menores y muchos extras suelen morir antes de la resolución de la historia.
Recomendación: 28 Days Later (2002) de Danny Boyle.

Ciencia Ficción

Utiliza representaciones especulativas basadas en la ciencia de fenómenos imaginarios como extraterrestres, planetas alienígenos y viajes en el tiempo, a menudo junto con elementos tecnológicos como naves espaciales futuristas, robots y otras tecnologías. El cine de ciencia ficción se ha utilizado en ocasiones para comentarios críticos de aspectos políticos o sociales, y la exploración de cuestiones filosóficas como la definición de ser humano.
Recomendación: 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick.

Comedia

Son alegres y deliberadamente diseñadas para divertir y provocar la risa con una línea sus líneas de diálogo y bromas, exagerando la situación, el lenguaje, la acción, las relaciones y los personajes. Su finalidad básica es entretener y causar risa entre los espectadores.
Recomendación: The Kid (1921) de Charles Chaplin.

Documentales

Indaga la realidad, plantea discursos sociales, representa historias particulares y colectivas, se constituye en archivo y memoria de las culturas pero tiene infinitas formas de hacerlo. Es la expresión de un aspecto de la realidad, mostrada en forma audiovisual. La organización y estructura de imágenes y sonidos (textos y entrevistas), según el punto de vista del autor, determina el tipo de documental.
Recomendación: Buena Vista Social Club (1999) de Win Wenders.

Drama

Se centran principalmente en el desarrollo de un conflicto entre los protagonistas, o del protagonista con su entorno o consigo mismo. Son serios, basan la trama en personajes realistas, escenarios, situaciones de la vida, y las historias que involucran el desarrollo del carácter y la interacción humana. Por lo general, no se centran en los efectos especiales, comedia, o acción,  las películas dramáticas son, probablemente, el género cinematográfico más grande, con muchos subconjuntos.
Recomendación: Children of Heaven (1997) de Majid Majidi.

Fantasía

Suelen incluir magia, mundos de fantasía exótica, o hechos, personajes o criaturas absolutamente irreales que de ningún modo pertenecen a la realidad conocida de nuestro mundo, en contraste con el cine de ciencia ficción o el cine de terror, que tienen o pueden tener una base realista o científica. Aunque en ocasiones también se utiliza el término "fantástico" en su sentido más amplio para referirse a toda esta clase de cine en general.
Recomendación: The Wizard of Oz (1939) de Victor Fleming.

Musicales

Se caracteriza por películas que contienen interrupciones en su desarrollo, para dar un breve receso por medio de un fragmento musical cantado o acompañados de una coreografía. En los comienzos de este género, el fragmento musical tenía como objetivo impresionar, sin mantener mucha conexión con el desarrollo narrativo. Sin embargo, al alcanzar su madurez, se estilizó el género y los números concatenan la historia.
Recomendación: Singin' in the Rain (1952) de Stanley Donen y Gene Kelly.

Suspenso

Es básicamente una historia de intriga que se caracteriza por tener ritmo rápido, acción, héroes ingeniosos y villanos poderosos e influyentes. Posee un relato que tiene mayor consistencia y argumentación que otros géneros cinematográficos y su característica es que todos los elementos propios de un guion (personaje, antagonista, meta, conflicto, ritmo, etc.) están al servicio de una intriga, es decir al servicio de una acción que se ejecuta con astucia y ocultamente. También se las conoce como de "Terror Inteligente". Se utilizan técnicas como los cliffhangers ("ganchos" para que el público espere la próxima entrega: capítulo, episodios etc.). Así como la función del género de Terror es provocar un interés a través de emociones fuertes que ponen en estado de "alerta" al público; el género suspenso quiere provocar un interés a través de la emoción, pero al mismo tiempo suma un interés de carácter mental; entonces una película de suspenso funciona en la medida de que emociona e interesa cognitivamente al espectador.
Recomendación: The Sixth Sense (1999) de M. Night Shyamalan.

Terror

Se caracteriza por su voluntad de provocar en el espectador sensaciones de pavor, miedo, disgusto, repugnancia, horror, incomodidad o preocupación. Sus argumentos frecuentemente desarrollan la súbita intrusión en un ámbito de normalidad de alguna fuerza, evento o personaje de naturaleza maligna, a menudo de origen criminal o sobrenatural. Toma elementos de fuentes de la literatura, supersticiones y leyendas tradicionales, así como de temores y pesadillas nacidos de contextos socioculturales mucho más actuales y precisos.
Recomendación: Psycho (1960) de Alfred Hitchcock.

Pornográfico
También llamado cine porno, o simplemente porno, es aquel en el que explícitamente se muestran los genitales mientras se realiza el acto sexual y cuyo propósito es el de excitar al espectador.

Géneros por Audiencia

Infantiles

Son películas cuyo público meta en general son los niños. Poseen historias sencillas, finales felices y generalmente con alguna enseñanza implícita.
Recomendación: WALL•E (2008) de Andrew Stanton.

Juveniles

Son películas cuyo público meta son adolescentes y adultos jóvenes principalmente. Los niños puede verlas pero la trama generalmente suele ser un poco complicada para los menores por lo que se recomienda la supervisión y orientación por parte de adultos.
Recomendación: The Hunger Games (2012) de Gary Ross.

Adultos

Son películas cuyo público meta son los adultos jóvenes y adultos en general, para mayores de edad o para ser vistas por jóvenes bajo la supervisión de adultos debido al contenido de violencia, de desnudos y/o actividades ilícitas.
Recomendación: Fight Club (1999) de David Fincher.

Familiares


Son películas que por su trama pueden ser vistas por toda la familia, con historias fáciles de entender, sin presencia de violencia y generalmente con finales felices.
Recomendación: A Christmas Story (1983) de Bob Clark.

Géneros por Formato

Animadas


Películas compuestas de fotogramas dibujados a mano que, pasados rápidamente, producen ilusión de movimiento. También se incluyen aquí las películas generadas íntegramente mediante la informática.
Recomendación: Up (2009) de Pete Docter y Bob Peterson.

Imágenes Reales

En oposición a la animación, películas filmadas con actores reales, de “carne y hueso”.
Recomendación: Amélie (2001) de Jean-Pierre Jeunet.

Cine Mudo

No posee sonido grabado y sincronizado, referido especialmente a diálogo hablado, consistiendo únicamente en imágenes.
Recomendación: The General (1926) de Clyde Bruckman y Buster Keaton.

Cine Sonoro

Es aquel en el que la película incorpora sonido sincronizado, o sonido tecnológicamente aparejado con imagen.
Recomendación: The Jazz Singer (1927) de Alan Crosland.

Cine 2D

Es el cine proyectado en dos dimensiones, ancho y altura, es la forma tradicional en la que vemos el cine, tanto en salas de exhibición como en televisión.
Recomendación: Deus e o Diabo na Terra do Sol (1964) de Glauber Rocha.

Cine 3D

Es el cine proyectado en tres dimensiones, ancho, altura y fondo. Se ha popularizado mucho también la creación de películas animadas que utilizan 3D como tecnología.
Recomendación: The Adventures of Tintin (2011) de Steven Spielberg.

Cine IMAX

Es un sistema de proyección de cine creado por IMAX Corporation que tiene la capacidad de proyectar representaciones de mayor tamaño y definición que los sistemas convencionales de proyección. Aunque inicialmente se destinó casi exclusivamente para la proyección de documentales, en la actualidad también se emiten películas de cine convencional digitalmente transformadas a formato IMAX.
Recomendación: Inception (2010) de Christopher Nolan.

Géneros por Ambientación

Bélicas


Son películas que centran su historia en guerras. A mediados de esa década y ya en los 90 surge una nueva corriente, que deja un poco de lado el conflicto, que se convierte en el escenario y se centra en el soldado como persona, el cual tiene sentimientos y temores, además de numerosas dudas morales sobre la corrección de las acciones que se ve obligado a realizar. En este nuevo tipo de películas se observa la guerra y sus consecuencias con mucha mayor crueldad que en sus predecesoras, quién sabe si con la intención de aleccionar al espectador sobre la necesidad de que los conflictos armados queden únicamente en el cine y los libros de historia.
Recomendación: Lawrence of Arabia (1962) de David Lean.

Contemporáneas
Son películas temporalmente ambientadas en situaciones recientes o actuales de la sociedad.
Recomendación: Syriana (2005) de Stephen Gaghan.

Crimen

Son películas que se centran en las vidas de los delincuentes. El enfoque estilístico a una película de la delincuencia varía de representaciones realistas de la vida real las figuras delictivas, a las obras descabelladas del mal de imaginarios archivillanos. Los actos criminales son casi siempre glorificados en estas películas.
Recomendación: Pulp Fiction (1994) de Quentin Tarantino.

Deportivas

Son películas desarrolladas en entornos o acontecimientos relacionados con un deporte.
Recomendación: Million Dollar Baby (2004) de Clint Eastwood.

Gangsters

Tiene como tema principal el crimen organizado. A diferencia de otros géneros cuyo tema central es el delito, en el cine de gángsters predomina el punto de vista del propio criminal, lo que hace que muchas de estas películas resulten moralmente ambiguas; en ocasiones, obras de este género han sido acusadas de glorificación de la violencia, por lo que han tenido frecuentes problemas con la censura.
Recomendación: The Godfather (1972) de Francis Ford Coppola.

Históricas

Caracterizado por la ambientación en una época histórica determinada, tanto si los hechos y personajes representados son reales como si son imaginarios, pero verosímiles. Las películas históricas en algunas ocasiones son recreaciones cinematográficas de la biografía de algún personaje histórico relevante o adaptaciones de obras literarias. Una película de época puede utilizar la historia únicamente como un marco de ambientación para el desarrollo de cualquier argumento, por anecdótico o intrascendente que sea (cosa que puede ser precisamente lo que le proporcione su valor como recurso divulgativo o didáctico para la comprensión de esa época), o bien centrarse en la narración de un acontecimiento de gran importancia histórica (las únicas que en rigor son "históricas", cosa que no garantiza ni su calidad ni su valor educativo).
Recomendación: El Cid (1961) de Anthony Mann.

Policiacas

El argumento tiene generalmente una estructura sencilla, con introducción, desarrollo y desenlace. Usualmente al comienzo se ofrece al espectador los antecedentes de un grave crimen, acabando esta parte cuando efectivamente se comete dicho acto criminal y se arma el suspenso. El nudo de la historia pasa a ser la dura lucha de los estamentos policiales, normalmente a cargo de un duro y experimentado policía, contra quienes cometieron el delito. Finaliza tradicionalmente con la detención, o también muy frecuentemente con la muerte de quien violó la ley.
Recomendación: The Departed (2006) de Martin Scorsese.

Western

En principio una película se incluiría en este género simplemente por estar situada su acción en un contexto determinado: la exploración y el desarrollo del territorio occidental de los Estados Unidos durante el siglo XIX. Sin embargo con el tiempo las características de dicho contexto histórico se fueron extendiendo a los personajes de esas historias, condicionando su modo de vida y definiendo su idiosincrasia. Al estar las películas muchas veces ambientadas en territorios inexplorados o indómitos bajo la amenaza latente del ataque de los indios, o en ciudades sin ley en las que los bandidos campaban a sus anchas, el género se fue enfocando hacia la confrontación de los diversos personajes, adquiriendo un carácter cada vez más psicológico. Lo habitual es también que algunos de esos personajes representasen el bien sin ambages, aquella gente que viajaba esperanzada a esas tierras con la utopía de forjar un hogar y vivir en paz, y otros representasen por el contrario el lado malvado, aquellos que se aprovechaban de los indefensos para hacer su propia vida más fácil. Es por toda esta serie de temas fundamentales y rasgos comunes que no se considera necesario que una película esté ambientada en el oeste estadounidense para poder calificarla de western, aunque ello pueda ser siempre una apreciación algo sui generis.
Recomendación: Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) de George Roy Hill.

Religioso

Son aquellas películas cuya temática y/u orientación está dirigida hacia dios, personajes bíblicos y otros conflictos que involucran la espiritualidad.
Recomendación: The Ten Commandments (1956) de Cecil B. DeMille.

Épicas

El término "épico" se refiere a películas de larga duración, que a menudo centran su trama en tiempos de guerra o de conflictos y que suelen abarcar un amplio espacio de tiempo. Se suele hacer uso de un escenario histórico, aunque también se puede hacer uso de una ubicación de ficción. Normalmente, las películas épicas centran su trama en la consecución de una serie de metas o búsqueda, las cuales tienen que ser alcanzadas por un "héroe" o por un grupo de personas.
Recomendación: Ben-Hur (1959) de William Wyler.

Futuristas

Caracterizado por la ambientación en una época futura, con hechos y personajes ficticios que pueden ser verosímiles o inverosímiles. Las películas futuristas están cargadas de elementos de inteligencia artificial, tecnología avanzada, formas de vida no conocidas, ambientación en lugares fuera del planeta o en una Tierra completamente distinta a la que conocemos. Frecuentemente las películas futuristas son clasificadas como ciencia ficción, sin embargo éstas deben estar ambientadas exclusivamente en el futuro, lo cuál no es una característica inherente de la ciencia ficción.
Recomendación: Metropolis (1927) de Fritz Lang.


Otros Sub-Géneros Cinematográficos

Cine Arte

Es un tipo de cine realizado por compañías, con frecuencia pequeñas, cuya línea de producción contrasta con las que tienen como objetivo la taquilla y el consumo masivo. El cine arte cuenta con una mayor libertad creativa que el cine convencional, y suele mostrar temas controvertidos o dramáticos o utilizar recursos narrativos o cinematográficos poco habituales e incluso de difícil comprensión. Con frecuencia, el término se utiliza como sinónimo de cine de autor, debido a que las películas se identifican por el sello que su director imprime en ellas.
Recomendación: Kes (1969) de Ken Loach.

Cine de Autor

El cine de autor es el cine en el cual el director tiene un papel preponderante al basarse normalmente en un guion propio, realiza su obra al margen de las presiones y limitaciones que implica el cine de los grandes estudios comerciales, lo cual le permite una mayor libertad a la hora de plasmar sus sentimientos e inquietudes en la película. En el cine de autor, el autor es normalmente identificable o reconocible por algunos rasgos típicos en su obra.
Recomendación: Paris, Texas (1984) de Win Wenders.

 Cine Independiente

Es una película que no ha sido producida por los grandes estudios cinematográficos y, en Estados Unidos, principalmente con personal no afiliado al sindicato. Por lo general es una producción de bajo presupuesto de una productora pequeña. La nueva generación de cámaras digitales contribuye a que sea más fácil realizar películas y, por tanto, a una popularización del cine independiente en todo el mundo en la actualidad.
Recomendación: Memento (2000) de Christopher Nolan.

Cine de Culto

El término película de culto hace referencia a un tipo de película que atrae a un pequeño grupo de devotos o aficionados o aquella que sigue siendo popular con el paso de los años entre un pequeño grupo de seguidores. Con frecuencia la película no llega a alcanzar el éxito en su estreno, aunque no siempre es el caso. Algunas veces la respuesta de la audiencia a una película de culto es algo diferente a lo que pretendían los creadores. Es normal que una película de culto presente elementos inusuales.
Recomendación: Det Sjunde Inseglet “El Séptimo Sello” (1957) de Ingmar Bergman.

Cine Alternativo

No hace alusión a ningún tipo de cine o género en específico, es un concepto más bien para un grupo de otros tipos de cine que no son de masas, que no es lo que con frecuencia nos encontramos en las salas de cine, por tanto se consideran una alternativa al cine comercial, al cine creado con el fin de obtener ganancias y tener éxito en las taquillas, poniendo así más énfasis en los aspectos artísticos y técnicos del cine y así es que el cine alternativo comprende una gama muy amplia de tipos o clasificaciones de cine, donde podemos encontrar clasificaciones temporales como el Neorrealismo en Italia, Cinéma Verité en Francia, el Free Cinema en Inglaterra, Dogma 95 en Dinamarca, el Cine Novo en Brasil y más tarde el Nuevo Cine Latinoamericano.
Recomendación: Festen (1998) de ThomasVinterberg (por ser una película de Dogma 95, el nombre del director no figura en los créditos).

Cine de Samuráis

Desde que el cine se popularizó, un tema recurrente en Japón fue el de los samuráis. Si bien en sus comienzos el tema se abordaba de una forma más dramática, después de la Segunda Guerra Mundial se transformaron en películas de acción con personajes más oscuros y violentos, donde los directores se enfocaron en presentar guerreros cicatrizados psicológica o físicamente.
Recomendación: Ran (1985) de Akira Kurosawa.

Cine Costumbrista

Consiste en relatar los hábitos de la sociedad. En este tipo de cine, el argumento y los personajes pasan a un segundo plano, y se centra la historia en lo que es capaz de captar la cámara. La función del guion es que se limita a poner orden a la historia que se refleja en la pantalla. Van apareciendo actores secundarios que le van quitando protagonismo al principal.
Recomendación: Viy (1967) de Georgi Kropachyov y Konstantin Yershov.

Cine Experimental

Es aquel que utiliza un medio de expresión más artístico, rompiendo las barreras del lenguaje audiovisual y del cine narrativo estrictamente estructurado y utilizando los recursos para expresar y hacer sentir emociones, experiencias, sentimientos, con un valor muy estético y muy artístico, utiliza efectos plásticos o rítmicos, ligados a al tratamiento de la imagen o el sonido. El cine experimental se define de acuerdo con su ámbito de aplicación y recepción, ya que no suele tratarse de un cine ligado a la industria, ni se dirige a un público amplio, si no específico, y que comparte de entrada interés por productos que podríamos calificar, sin intención peyorativa, como marginales.
Recomendación: Begotten (1990) de E. Elias Merhige.

Cine de Artes Marciales

La trama contiene escenas de lucha con artes marciales, abarcan gran cantidad de estilos distintos. Generalmente poseen un argumento simple, siendo más llamativas las complejas coreografías realizadas en dichas películas. Aun así, están caracterizadas por poseer en su argumentación el tema del viaje, en el que el personaje principal realiza un viaje físico o psicológico para lograr algún objetivo.
Recomendación: Shao Lin Si (1982) de Hsin-yan Chang.

Cine de Anime

Es el género de animación de origen japonés, comienza en la segunda década del siglo XX, con una serie de cortometrajes similares a los encontrados en otros países, influenciados por las obras de Disney en gran parte.
Recomendación: Tenkû no shiro Rapyuta “El Castillo en el Cielo” (1986) de Hayao Miyazaki.

Cine Gore o Splatter

Es un tipo de película de terror que se centra en lo visceral y la violencia gráfica. Estas películas, mediante el uso de efectos especiales y exceso de sangre artificial, intentan demostrar la vulnerabilidad del cuerpo humano y teatralizar su mutilación. Algunas veces el gore es tan excesivo que se convierte en un elemento cómico, este tipo de comedia con elementos gore ha sido llamada “splatstick” (un acrónimo de splatter y slapstick). A diferencia del cine de terror, el miedo del género splatter consiste en la destrucción física del cuerpo humano.
Recomendación: Braindead (1992) de Peter Jackson.

Cine Slasher

El cine slasher o simplemente slasher es un subgénero del cine de terror.1 Su principal característica es la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a adolescentes y jóvenes que se encuentran fuera de la supervisión de algún adulto. La mayoría de las veces las víctimas están envueltas en sexo prematuro o consumo de drogas. El éxito de este tipo de películas entre las audiencias ha generado la producción de numerosas secuelas. El elemento principal es el asesino, que es guiado por el deseo de venganza hacia quienes le provocaron una tragedia o humillación. Aunque los más conocidos tienen rasgos sobrenaturales, estos pueden ser personas comunes y corrientes. Los villanos de estas películas realizan sus asesinatos de manera rápida, no buscan torturar a sus víctimas.
Recomendación: The Texas Chain Saw Massacre (1974) de Tobe Hooper.

Cine Político

El cine político es un cine que proporciona los elementos suficientes para reflexionar sobre una determinada realidad política. Se debate entre el drama y el documental, proporciona una interpretación de la historia y una reflexión estética sobre el pasado que el espectador hace propia o rechaza ideológicamente.
Recomendación: Kamchatka (2002) de Marcelo Piñeyro.

Cine Propagandístico

Es aquel mediante el cuál se procura atraer la atención del gran público con la finalidad de reclutar simpatizantes y adeptos para una determinada causa. A grandes rasgos, la propaganda consiste en el lanzamiento de una serie de mensajes con el objeto de influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. Se trata a su vez de una forma intencional y sistemática de persuasión con fines de carácter tradicionalmente ideológico, político, religioso, cultural y comercial.
Recomendación: Bronenosets Potyomkin “El Acorazado Potemkin” (1925) de Sergei M. Eisenstein.

Cine Surrealista

Proveniente de la poesía y de las artes plásticas, el cine surrealista mantiene muchos de sus grandes motivos: creación al margen de todo principio estético y moral, la fantasía onírica, el humor desaprensivo y cruel, el erotismo lírico, la deliberada confusión de tiempos y espacios diferentes. Sus realizadores lo utilizan para escandalizar y exterminar una sociedad burguesa mezquina y sórdida. Le otorgan a las imágenes un valor en sí mismas, recurriendo a los fundidos, acelerados, cámara lenta, uniones arbitrarias entre planos cinematográficos y secuencias.
Recomendación: Un Chien Andalou (1929) de Luis Buñuel.

Cine Clase B

Apareció en los tiempos del sistema de estudios de Hollywood, entre los años 1930 y 1960. Clase B era una película realizada con bajo presupuesto y actores principiantes, no reconocidos o en decadencia. La clasificación se siguió usando después de la caída de dicho sistema y se asocia comúnmente a producciones de baja calidad (se relaciona con el cine bizarro). Los tres polos que caracterizaban a la industria en esos tiempos eran el studio system, el star system, y el cine de género, que aseguraban la maximización de los beneficios al menor coste.
Recomendación: Night of the Living Dead (1968) de George A. Romero.

Cine Clase Z

A fines de la década de 1950, se dio origen a un subgénero del cine B, el cine de clasificación Z, que tenía un presupuesto aún más miserable y una edición peor que su antecesor.
Recomendación: Plan 9 from Outer Space (1959) de Edward D. Wood Jr.

Melodrama

Las películas de aventura y acción de las dos primeras décadas del siglo XX eran llamadas melodramas en aquella época y fue un género de gran éxito durante su fase muda, influenciada por el teatro popular y el vaudeville de donde procedían la mayoría de sus artistas. Por otro lado, en la segunda mitad del siglo XX, las películas dirigidas a un cierto público femenino, de características totalmente distintas al género de acción, también fueron llamadas melodramas. El término melodrama también abarca películas que tienen una carga emocional o moral muy fuerte o emotiva, atendiendo al gusto de cada persona. Son películas dramáticas que buscan ser lo más realistas posibles dando un significado y connotación humana.
Recomendación: Todo Sobre Mi Madre (1999) de Pedro Almodóvar.

Cine Snuff

Son grabaciones de asesinatos reales (sin la ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco). Su finalidad es registrar estos actos mediante algún soporte audiovisual y posteriormente distribuirlas comercialmente para entretenimiento. No existe evidencia o al menos no es posible encontrar este tipo de películas, para ampliar la información al respecto pueden ver mi artículo “Películas Snuff... ¿Mito o Realidad?”.

Cine Spoof

Una Spoof movie o una “película de parodias” es una película de comedia que satiriza a otros géneros cinematográficos.
Recomendación: Scary Movie (2000) de Keenen Ivory Wayans.

Cine de Zombies

Es un subgénero del cine de terror, a menudo encuadrado dentro de la Clase B, pero que cuenta con una amplia representación de películas a lo largo de la historia. Como género independiente, cuenta con sus propias convenciones, de las cuales la única fundamental es la presencia de los “no muertos” o zombies.
Recomendación: [Rec] (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza.

Cine Giallo


El cine giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, derivado del thriller y del cine de terror. El nombre de "giallo" (amarillo en italiano) se debe a que algunas de estas películas están basadas en los argumentos de una colección de novelas policíacas, editadas en la década de 1930 en Italia, cuyas cubiertas eran de ese color. Desde el punto de vista estilístico, el giallo se diferencia del thriller tradicional por su tendencia a abusar de clichés psicoanalíticos y por dar mucha más importancia a lo puramente formal que a la coherencia de la trama, que en ocasiones parece una mera excusa para dar consistencia a la parte visual. Otra característica diferencial del género es una tendencia a recrearse en la violencia explícita rayana en lo morboso, que, sin embargo, suele ser tratada de un modo deliberadamente irreal y estilizado.
Recomendación: Tenebre (1982) de Dario Argento.

Spaghetti Western

Es un particular subgénero del western, particularmente a las películas western producidas en Europa. Puesto que la mayoría de estas películas fueron financiadas por compañías italianas o españolas, el género adquirió rápidamente el nombre de spaghetti western cuando se trataba de películas italianas o chorizo western cuando se trataba de películas españolas.
Recomendación: Dio in Cielo, Arizona in Terra (1972) de Juan Bosch Palau.

Cine Negro

El cine negro presenta una sociedad violenta, cínica y corrupta que amenaza no sólo al héroe/protagonista de las películas sino también a otros personajes, dentro de un ambiente de pesimismo fatalista. Los finales suelen ser agridulces cuando no presentan directamente el fracaso del protagonista. Otro punto característico del cine negro es la presencia de la femme fatale, la mujer fatal que, aparentemente inofensiva, puede conducir a sus víctimas al peligro o a la muerte.
Recomendación: The Maltese Falcon (1941) de John Huston.

Como hemos visto en este artículo, que por ahora se ha convertido en el más extenso que he escrito, es casi interminable la cantidad de géneros y subgéneros que podemos identificar en el cine, estoy seguro que he dejado muchos por fuera y me disculpo por ello, pero al menos he procurado dar al menos una leve noción de las diversas clasificaciones que han surgido a través de los más de cien años de existencia del séptimo arte. Por su parte, las recomendaciones que he expuesto pretenden solamente  ilustrar el género y subgénero que he tratado, en su mayoría son de mi gusto y cumplen a grandes rasgos con las características del género, más no todas me resultan realmente recomendables.

El Cine y la Historia


Las relaciones entre la Historia y el cine se remontan a los primeros tiempos del arte cinematográfico.

Las razones para esa temprana y fecunda relación son varias. Por un lado son razones similares a las que produjeron el auge de la novela histórica en el siglo XIX durante el Romanticismo. La naturaleza del cine como espectáculo hizo que los cineastas buscaran escenarios exóticos y alejados en el tiempo como una forma más de atraer a los espectadores a las salas de exhibición.

Por otro lado, la realización de argumentos que transcurren en escenarios remotos permite a los guionistas y directores plantear reflexiones filosóficas e incluso morales relacionadas con el momento en el que están viviendo pero que al estar situadas dentro de escenarios históricos adquieren un aire más ejemplarizante y universal.

Ambos factores se conjugan, por ejemplo, en la película Intolerancia (Intolerance,1916), de D. W. Griffith donde unos decorados suntuosos y carísimos (especialmente en las escenas de la antigua Babilonia) estaban puestos al servicio de un alegato defensivo contra las críticas que había recibido su anterior película El nacimiento de una nación (Birth of a nation,1915), película sobre la que volveremos más adelante. Los escenarios históricos (la época de Cristo, la Francia de Carlos IX, la antigua Babilonia) le sirven a Griffith para proponer la tesis de que la intolerancia que él ha sufrido es el principal mal que ha sufrido la humanidad a lo largo de los siglos, convirtiendo así, gracias a la utilización de la historia, un caso particular en algo universal. No obstante, esa suntuosidad y aparatosidad de la puesta en escena no evitaron que la película se convirtiera en un fracaso.

Por último, hay que tener en cuenta que el interés del cine por la Historia se enmarca también dentro de un proceso de popularización de la Historia cuyo consumo deja de ser exclusivo de las clases intelectuales para pasar a ser privilegio de las clases obreras y populares. A este respecto, no hay que olvidar que muchas de las primeras películas intentan reflejar las condiciones de vida de la clase trabajadora. De hecho, no es casualidad que la primera película rodada por los hermanos Lumière esté titulada Salida de los obreros de la fábrica de la que existen dos versiones, una en 1894 y 1895, película cuya influencia se dejará sentir incluso en España donde ya en 1897 Fructuoso Gelabert rueda Salida de los trabajadores de la fábrica España Industrial.

Sin embargo, estas primeras muestras no deben hacernos olvidar que si bien el cine era un arte “popular” los primeros discursos cinematográficos estaban enunciados desde la perspectiva del poder ya que las productoras cinematográficas estaban en manos burguesas.
La situación cambiará en los años 20 con la revolución rusa y las películas soviéticas hechas para glorificar la revolución y donde las masas obreras se convierten en los protagonistas de hecho.

A partir de los años 50, el desarrollo de la televisión y de los medios de comunicación y de la industria del cine hace que se potencie la cultura de masas e incrementa el interés de dicha industria por los temas históricos. Es la época, por ejemplo de los grandes “epics” hollywoodienses.

A partir de los 60 y especialmente, después de Mayo del 68, las cuestiones de la política internacional más reciente adquieren una especial relevancia en los medios de comunicación (la guerra fría, las tensiones con la URSS, Vietnam, nuevos movimientos sociales) y todo ese interés se traslada también al cine.

Otro factor que influye en el interés por reflejar la Historia en el cine, especialmente la historia inmediata, son las políticas de la memoria y el interés que tiene revisar y reflexionar acerca del pasado inmediato como consecuencia de haberse producido un cambio social y/o político importante. Así, la transición española se dejó sentir de forma muy clara en el cine, especialmente a partir del año 77, como veremos más adelante.

Desde que el cine empezó a tratar argumentos históricos el tema ha estado rodeado de polémica. A ese respecto, el primer gran escándalo que se recuerda quizás sea el desatado a raíz del estreno en 1915 de El nacimiento de una nación debido a la fuerte carga racista que impregna el argumento de la película y la interpretación que hace de hechos como el nacimiento del Ku-klux-klan y de la causa sudista. La manzana de la discordia estaba servida.

Dicha polémica ha ido repitiéndose en determinadas ocasiones a raíz del estreno de películas muy concretas y eso hasta fechas muy recientes. A este respecto no está de más recordar la discusión suscitada hace unos años debido al gran éxito comercial e internacional de La vida es bella (La vita è bella, 1997) del italiano Roberto Benigni. Tras el estreno de la película en Cannes se alzaron diversas voces en medios de comunicación como “Le Monde”, “Liberation”, “Telerama” o incluso la prestigiosa “Cahiers du Cinéma” acusando a la película poco menos que de blasfema por utilizar el tema del Holocausto para realizar una comedia.

Esta controversia recuerda también a la aparecida con ocasión del estreno de Holocausto (Holocaust, Marvin J. Chomsky, 1978) cuando se planteó la cuestión de si el cine da a conocer o trivializa la Historia.

En resumen, las preguntas planteadas por la utilización de la Historia en el cine podrían resumirse de la siguiente manera:

1) ¿Hasta qué punto el cine permite entender la Historia seria? Esta pregunta está asociada al tema del valor pedagógico del cine y su valor como herramienta didáctica.

2) ¿Cuál es el valor histórico del cine? Esta pregunta se refiere a valor del cine como documento o testimonio histórico.

3) ¿El cine refleja la historia o la deforma? Aquí entraríamos de lleno en el tema del cine propagandístico y político.

Sin embargo, el debate que se crea con motivo de la emisión en 1978 de Holocausto y de la encuesta realizada por Habermass por aquellas fechas está mal planteado desde el principio.
La cuestión fundamental no es si el cine falsea, trivializa u obstaculiza la verdad histórica, puesto que el cine no es la “Historia”, sino sólo una manifestación o testimonio de la misma o, incluso, una herramienta para conocer la Historia. Y, como tal herramienta, debe ser sometida a un severo proceso de crítica al igual que ocurre con las demás fuentes históricas. Hay que incidir no en “si” el cine transmite la Historia sino en el “cómo” la transmite.

Es decir, el valor del cine para el conocimiento de la Historia depende de dos factores:

1) La capacidad del espectador para entender la película e interpretarla como una manifestación más de un momento histórico determinado así como su capacidad para seleccionar y distinguir los elementos del argumento de una película que realmente tiene valor histórico de aquellos que son solamente dramáticos y que sólo sirven a la narración.

2) El uso crítico que el historiador haga del cine como herramienta para enseñar Historia. Ese uso exige una capacidad crítica y de selección no sólo de los elementos históricos del argumento sino también de los restantes elementos que componen una película (guion, montaje, producción, etc.).

Se trata de un debate similar al mantenido acerca del valor didáctico de la novela histórica, pero en este caso el debate ya está superado hace tiempo. Tanto los historiadores como los novelistas (e incluso los historiadores metidos a novelistas) tienen asumido que la “novela histórica” es un género literario y que, como tal, es antes “literatura” que “historia” y, como tal literatura, se aceptan ciertas licencias en beneficio de la narración. Pero el uso de esas licencias no deslegitima su valor como herramienta para aprender Historia; al contrario, el modo en que se cuenta la Historia nos dice mucho acerca del momento presente en que ha sido escrita la novela.

Sin embargo, parece ser que ese debate todavía no está superado en lo que respecta al cine como lo demuestra la polémica suscitada por La vida es bella a la que hemos aludido anteriormente.

Entonces, la pregunta es ¿por qué este debate aún se suscita en el cine? Uno de los factores que contribuye a la perpetuación de ese debate puede ser la capacidad única que tiene el cine para crear arquetipos perdurables en el imaginario colectivo de los espectadores. Así, es difícil para el espectador de hoy en día imaginar por ejemplo a personajes históricos concretos como Espartaco sin ponerle la cara de Kirk Douglas u oír hablar de hechos históricos como el incidente del Acorazado Potemkin sin acordarnos de la escena de la matanza en las escaleras de Odessa, aunque nunca ocurriera.

También creemos que la actualidad del debate acerca de la “historicidad” del cine se debe a la especial naturaleza del mismo como plasmación de “imágenes en movimiento”, lo que acerca al arte cinematográfico más a la vida real que otras manifestaciones artísticas, como la escultura, la pintura o la literatura. Es a esa cualidad a la que alude Marc Ferro cuando afirma: “Actualidad o ficción, la realidad que el cine ofrece en imagen resulta terriblemente auténtica”.

No obstante es esa cualidad de autenticidad la que puede hacer que el cine sea tan valioso para el historiador tal y como resalta el filósofo y ensayista cinematográfico Julián Marías: “El cine es, en principio al menos, la máxima potencia de comprensión de una época pretérita. ¿Por qué? Porque realiza el milagro que se le pide a la literatura o a la historia científica: reconstruir un ambiente, una circunstancia. Eso que para las palabras es un prodigio inverosímil, lo hace el cine sólo con existir”.

J. M. Caparrós Lera hace una clasificación del cine histórico de ficción en tres apartados:

1) Películas de valor histórico o sociológico, que para él serían “aquellos films que, sin una voluntad directa de “hacer Historia”, poseen un contenido social y, con el tiempo, pueden convertirse en testimonios importantes de la Historia, o para conocer las mentalidades de cierta sociedad en una determinada época”.

2) Películas de género histórico. Según Lera, aquí “cabe enclavar aquellos títulos que evocan un pasaje de la Historia, o se basan en unos personajes históricos, con el fin de narrar acontecimientos del pasado aunque su enfoque no sea muy riguroso”.

3) Películas de intencionalidad histórica. Serían “aquellos que, con una voluntad directa de “hacer Historia”, evocan un período o hecho histórico, reconstituyéndolo con más o menos rigor, dentro de la visión subjetiva de cada realizador, de sus autores”.

Hemos tomado esta clasificación, detallándola un poco más, como punto de partida para analizar las relaciones entre la Historia y el cine y así intentar contestar a las tres preguntas que planteábamos en el apartado anterior.

A continuación vamos a estudiar el valor que puede tener el género histórico para la enseñanza y el aprendizaje de la Historia.

En una estadística de 1980 se decía que casi el 7% de los profesores de Historia en Europa occidental utilizaban el cine para sus clases de Historia. Una década más tarde esa cifra se había multiplicado por cinco. Actualmente, el C.A.P. (Curso de Adaptación Pedagógica) incluye los medios audiovisuales en sus planes de estudio.

Así pues, parece que, en principio, el cine sirve para enseñar Historia. Sin embargo esta afirmación, dicha así, puede resultar muy general.

Miquel Porter i Moix, establece que el cine puede aprovecharse para la enseñanza en tres sentidos: “enseñanza en el cine, enseñanza por el cine y enseñanza del cine”. El valor del cine para aprender Historia se enmarcaría dentro del segundo supuesto.

La enseñanza de la Historia mediante el cine requiere unas habilidades críticas y selectivas por parte del docente de los contenidos de la película y también por parte del espectador para poder aprovechar ese aprendizaje.

Por ejemplo, Pere Balaña y Abadía, en su artículo “¿Se aprende historia con el cine?” cita el caso real de un profesor de Historia que había mandado a un alumno suyo como recuperación para las vacaciones un trabajo de Historia Contemporánea tomando como punto de partida cualquiera de las películas emitidas por televisión durante ese verano. A la vuelta de las vacaciones el alumno no entregó el trabajo, aduciendo que no habían pasado “ninguna película válida para el estudio de la Historia Contemporánea”. Asombrado, el profesor repasó la cartelera televisiva de aquellos meses y comprobó que entre las películas emitidas se encontraba, por ejemplo, La reina de África (The African queen, John Huston, 1951) que, sin ser una película propiamente histórica hubiera podido dar pie a realizar un buen trabajo sobre el colonialismo europeo, sus formas de penetración (como las misiones), los enfrentamientos producidos durante la I Guerra Mundial entre alemanes e ingleses por el reparto de África, etc.

¿Qué había pasado? Simplemente, que el alumno no había sabido extraer esa información de la película que tenia delante al faltarle las herramientas necesarias para el análisis, herramientas que implican no sólo un conocimiento previo de ciertas claves históricas sino un conocimiento de los elementos que componen la película. Sobre este último aspecto volveremos más adelante al hablar del cine propagandístico

Como vemos por el caso anteriormente citado, con el cine por sí solo no se puede aprender Historia. El cine sirve para aprender más o mejor la Historia, para reforzar el aprendizaje de la misma, pero es necesario que haya unos conocimientos mínimos previos. Nadie puede aprender Historia sólo mediante una película. Alguien que lo hiciera así obtendría una visión distorsionada de la misma que no se ajusta a la realidad. Imaginemos por ejemplo, que tras una catástrofe mundial intentáramos reconstruir la Historia de Roma basándonos en Gladiator (Ridley Scott, 2000), la Edad Media según Ivanhoe (Richard Torpe, 1952), la Francia de Luis XIV mediante La máscara de hierro (The Man in the Iron Mask, Randall Wallace, 1998) o la época de la I Guerra Mundial mediante Leyendas de pasión (Legends of the Fall, Edward Zwick, 1994). La persona que intentara aprender Historia así se encontraría ante el mismo tipo de limitaciones que el arqueólogo cuando intenta describir la vida prehistórica tomando como base solamente los restos materiales.

Otra de las limitaciones del cine en cuanto al conocimiento histórico se debe a su reducido ámbito de atención ya que normalmente se ha centrado casi siempre en narrar los grandes sucesos, las vidas de los grandes personajes (reyes, princesas, nobles, tiranos, etc.) sin tener en cuenta que “el asunto de la historia es el espíritu y las costumbres de las naciones, es decir, las formas de la vida”, algo mucho más difícil de reflejar en una película.

Pero, a pesar de esas limitaciones, mediante un conocimiento previo y el apoyo del profesor, las películas anteriormente citadas sí podrían ayudar a una mejor comprensión de aspectos históricos como la importancia de los espectáculos públicos en la antigua Roma; los ideales caballerescos y del amor cortés; las monarquías absolutas o la guerra de trincheras y de posiciones.

De todos modos, es cierto que deberíamos hacer una distinción entre aquellas películas que utilizan la Historia simplemente al servicio de espectáculo (caso de algunas de las que acabamos de citar) y aquellas que proponen una reflexión más profunda sobre la época, los hechos o los personajes que reflejan como es el caso por ejemplo de películas como Julio César (Julius Caesar, Joseph L. Mankiewicz, 1953), Un hombre para la eternidad (A Man for All Seasons, Fred Zinemann, 1966), Winstanley (Kevin Bronlow y Andrew Mollo, 1975), El Gatopardo (Il Gattopardo, Luchino Visconti, 1962), Senderos de gloria (Paths of Glory, Stanley Kubrik, 1957), Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, David Lean, 1962) o Tierra y Libertad (Ken Loach, 1995), por poner algunos ejemplos.

No obstante, en una película, sea de género histórico o no, el espectador que quiera aprender historia debe estar preparado para separar lo “histórico” de lo puramente “dramático”. Así, Julián Marías recuerda la polémica suscitada entre los historiadores y críticos españoles tras el estreno de El Cid (Anthony Mann, 1961) a raíz de las supuestas “inexactitudes” históricas de la misma. Como comenta el ensayista, se trata de una película, no de un tratado de historia o arqueología, cuya finalidad es diferente, y dichas inexactitudes serían irrelevantes en comparación con el placer producido después de pasar tres horas en la Edad Media, en la España del Cid, por muy idealizada que dicha época esté. Por ese mismo criterio, señala muy acertadamente, habría que quitarle todo valor de disfrute a las obras de Shakespeare o a la pintura renacentista. Y añade: “Y las inexactitudes efectivas –que las hay –son en su gran mayoría licencias que la ficción se permite siempre: ¿por qué ha de haber licencias poéticas y no cinematográficas? El Cid no murió en la lucha por Valencia, ciertamente; pero sólo dos años después... Y ¿es que puede pedírsele un director cinematográfico que resista a la tentación de la última escena impresionante del Cid muerto cabalgando fantasmalmente por la playa? Sobre todo cuando el ganar batallas después de muerto forma parte de la realidad popular y tradicional del Cid”.

Como vemos, es totalmente lícito (y aún deseable en ocasiones) el tomarse esas licencias en beneficio de la dramatización pero es que, además, esas “falsedades” pueden convertirse en sí mismas en un “hecho histórico” cuando se cometen a sabiendas con una clara intencionalidad coyuntural. Por ejemplo, un film tan conocido como El Acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin, Sergei Eisenstein, 1925) contiene numerosas falsedades históricas de las cuales la más flagrante es la escena más famosa, la de la matanza en las escaleras de Odessa, hecho que nunca ocurrió, al igual que la escena en que los marineros son cubiertos con una lona para ejecutarlos. También se silencia el hecho de que el barco, tras refugiarse en el puerto rumano de Constanza, fue devuelto a la armada zarista. Ello no invalida el valor histórico y didáctico de la película, sino que, de hecho, lo incrementa. La película sirve bien para explicar las tensiones existentes entre las distintas clases de la Rusia zarista previas al estallido de la revolución y esas “falsedades históricas” sirven para testimoniar el afán del gobierno bolchevique por glorificar dicha revolución, sus antecedentes y sus héroes como un ejemplo más de la propaganda característica de dicho régimen.

Este valor didáctico de las películas de género histórico se refuerza, como acabamos de ver, cuando en la película en cuestión el tema histórico a tratar está influido por las propias circunstancias históricas del momento en que la película es realizada. Así se puede comprobar como la interpretación de determinados hechos históricos está mediatizada muchas veces por la época en que se produce dicha interpretación.

Así pues, una película como Espartaco (Spartacus, Stanley Kubrik, 1960) no puede entenderse completamente sin hacer referencia al momento en que fue realizada o a las circunstancias personales de los que la hicieron. La película puede utilizarse muy bien para entender aspectos de la Roma clásica como el conflicto entre optimates y populares, los espectáculos públicos, la importancia de los esclavos en los latifundios romanos, la institución de la dictadura romana, etc.

Sin embargo, el mensaje político de la película no pertenece a la época romana sino a la época en que se realizó la película y dicho mensaje sólo puede comprenderse sabiendo lo que supuso en los Estados Unidos la “caza de brujas” de comunistas emprendida por el senador McCarthy. El guionista de la película, Dalton Trumbo, había sufrido el ostracismo de las famosas “listas negras” viéndose obligado a firmar guiones con otro nombre. En otras ocasiones se había dado incluso la absurda circunstancia de elegir a “guionistas de paja” que firmasen en lugar de los auténticos. La situación llegó al extremo cuando dos guionistas, Carl Foreman y Michael Wilson, ni siquiera pudieron recoger el Oscar por el guion de El puente sobre el río Kwai (The Bridge on the River Kwai, David Lean, 1957), al no estar firmado por ellos, sus autores verdaderos, sino por Pierre Boullé, el autor de la novela en que se basa la película.

Sólo sabiendo eso podemos entender cuál es la significación real del discurso de Craso (Lawrence Olivier) ante la salida de las tropas de Roma, o la escena en que le muestra al senador popular Cayo Graco (Charles Laughton) la lista de proscripciones que ha elaborado para purgar el senado de “malas” influencias.

La significación histórica de Espartaco es doblemente importante si tenemos en cuenta, además, que, gracias al empeño de su productor y protagonista Kirk Douglas y de los actores Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov, fue el primer guión que Dalton Trumbo pudo firmar con su auténtico nombre después de muchos años de anonimato, constituyéndose así en una marca cronológica indudable del fin de la “caza de brujas” anticomunista norteamericana.

En España tenemos varios ejemplos en los que el pasado más reciente es abordado de diferentes maneras dependiendo del momento en que se realizasen las películas, incluso dentro de un lapso de pocos años. Nos estamos refiriendo, claro está, a las películas que abordan el tema de la Guerra Civil. La necesidad de exorcizar un hecho tan traumático para este país como fue la Guerra Civil y la consecuente dictadura propició tratamientos tan diferentes que van desde unos primeros acercamientos metafóricos (La Caza, Carlos Saura, 1965 y Furtivos, Jose Luis Borau, 1975) a intentos más abiertos por recuperar la memoria de los militantes de izquierdas (Los Días del Pasado, Mario Camus, 1977), a la utilización del conflicto como excusa para hablar del presente (El Crimen de Cuenca, Pilar Miró, 1979), a la comedia alegórica (La Vaquilla, Luis G. Berlanga, 1985) y a los intentos de reflexión e interpretación desde posturas ideológicas concretas (Tierra y Libertad, Ken Loach, 1995).

Marc Ferro comentaba que “todos los filmes son históricos, incluso los pornográficos, todo filme tiene una sustancia histórica” y esto es así porque “la cámara revela el comportamiento real de la gente, la delata mucho más de lo que se había propuesto. Descubre el secreto, exhibe la otra cara de una sociedad, sus lapsus”.

Esa cualidad reveladora del cine es una de las causas de la existencia de la censura cinematográfica, pero la existencia de la censura no minimiza el valor del cine como testimonio sino que, incluso, hasta lo aumenta, pues como cualquier otra fuente, el cine puede ser tan revelador por lo que dice explícitamente como por lo que no dice o no se le permite decir.

En la misma línea que lo dicho por Marc Ferro, una de las conclusiones que puede extraerse del estudio que hace Miquel Porter i Moix en “El cine como material para la enseñanza de la Historia” es que de cualquier película, aunque no pretenda historizar, sino solamente narrar un argumento de corte dramático, se pueden sacar más valores de interpretación histórica que de muchas otras obras de carácter pseudohistórico. Para Miquel Porter, cualquier película puede convertirse en un elemento utilizable para la docencia de la Historia si se le somete a un conveniente estudio crítico, es decir, que el problema radica en saber diseccionar los elementos históricos que subyacen en cada película.

Esto es así porque las películas, como cualquier otra realización humana, no pueden menos que reflejar la mentalidad de los hombres que la han hecho y de la época en que vive. El especialista estadounidense en historia del cine Martín A. Jackson, fundador del “Historians Film Committee”, ha definido esta cualidad del cine del siguiente modo: “El cine tiene que ser considerado como uno de los depositarios del pensamiento del siglo XX, en la medida que refleja ampliamente las mentalidades de los hombres y las mujeres que hacen los films. Lo mismo que la pintura, la literatura y las artes plásticas contemporáneas, el cine ayuda a comprender el espíritu de nuestro tiempo.” y, en 1974, manifestó: “El cine... es una parte integrante del mundo moderno. Aquel que se niegue a reconocerle su lugar y su sentido en la vida de la Humanidad privará a la Historia de una de sus dimensiones, y se arriesgará a malinterpretar por completo los sentimientos y los actos de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo”.

Por último conviene citar también al profesor de la Universidad de la Sorbona Pierre Sorlin, para quien lo dicho anteriormente es posible porque una “película está íntimamente penetrada por las preocupaciones, las tendencias y las aspiraciones de la época. Siendo la ideología el cimiento intelectual de una época... cada film participa de esta ideología, es una de las expresiones ideológicas del momento”.

La Historia, la mentalidad de una sociedad, una ideología o un cambio político aparecen claramente reflejados en el cine del momento. Por ello parece casi capcioso responder a la pregunta de si el cine puede servir para estudiar la Historia. Acabamos de ver que el cine puede ser una excelente fuente histórica, una fuente primaria, cuando es un reflejo de las circunstancias que está viviendo una sociedad en un momento determinado, y una fuente secundaria cuando dramatiza o reflexiona sobre hechos que se produjeron en un pasado más o menos lejano.

En ambos casos su utilización como fuente es válida. Ahora bien, el cine puede ser contemplado simplemente como espectáculo o entretenimiento pero si es contemplado como fuente para el estudio de la Historia debe ser sometido a un proceso de crítica riguroso por parte del espectador al igual que se hace con el resto de las fuentes históricas de un período, ya sean textuales o materiales. Ello requiere un profundo conocimiento de los elementos compositivos del cine por parte del espectador y también un conocimiento previo del período histórico que se está tratando de estudiar a través del cine.

Respecto a las tres preguntas que nos habíamos planteado comentar como objetivo de nuestro trabajo, la primera de ellas, la de hasta qué punto el cine permite entender la Historia seria ha quedado contestada al ver el valor que el profesor de Historia puede extraer de determinadas películas para entender aspectos concretos del pasado con ejemplos visuales o simplemente que un alumno capte mejor la esencia del período, la mentalidad de las gentes que vivieron en esa época.

En cuanto a cuál es el valor histórico del cine ya hemos visto el valor histórico de determinadas cintas como El acorazado Potemkin, El triunfo de la voluntad o incluso Rambo, sin las cuales, nuestra comprensión de los momentos históricos que las vieron nacer sería mucho menor sin lugar a dudas.

Por último, ¿el cine refleja la Historia o la deforma? Ni una cosa ni otra y una mezcla de las dos. El cine es a la vez drama, es espectáculo, es industria, es arte y también es Historia. Como arte es una mezcla de literatura, fotografía, arquitectura, movimiento diálogo y música. Son muchas las personas diferentes que intervienen en su elaboración. Es esta especial mezcla de elementos y su carácter de obra colectiva la que hace muchas veces tan difícil su análisis objetivo pero, también, lo que hace que su interpretación sea tan enriquecedora para el historiador pues detrás de cada película se esconde un complejo entramado de intereses económicos, personales, políticos y artísticos que, si logra ser desentrañado, puede proporcionarnos mucha más información que cualquier otra manifestación artística.

En definitiva, y citando por última vez a Marc Ferro, “el film, imagen o no de la realidad, documento o ficción, intriga auténtica o mera invención, es Historia. ¿El postulado? Que aquello que no ha sucedido, las creencias, las intenciones, lo imaginario del hombre, tiene tanto valor de Historia como la misma Historia”. Sería un error, por tanto, desecharlo simplemente por la capacidad que tienen sus imágenes para hacernos soñar, sentir, llorar o reír, e incluso, a veces, escandalizarnos e indignarnos, haciéndonos olvidar, en ocasiones, que detrás de cada película, sea del género que sea, se esconde agazapada la Historia, esperando a ser descubierta por un ojo avispado.

Publicado con fines meramente educativos sin fines de lucro.
Artículo de Ricardo Ibars Fernández e Idoya López Soriano
Proyecto Clío

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